Inicio Santuario de San Miguel de Aralar


 

San Miguel es el arcángel guerrero, capitán de los ejércitos celestiales, príncipe de la lucha contra los ángeles rebeldes. Es citado en la Biblia, en varios libros del Antiguo Testamento y en el Apocalipsis, donde salva a la mujer que acaba de dar a luz, símbolo de la Virgen y de la Iglesia, y lucha contra el dragón de siete cabezas, expresión suprema del mal, al que vence.


La representación más generalizada de San Miguel, procedente del periodo medieval y de los comienzos del Renacimiento, es la que lo presenta vestido de guerrero, con coraza y escudo, situado por encima de un dragón –representación del demonio- al que fustiga con su lanza. La imagen del hombre sobre el monstruo al que domina a sus pies era ya conocido en la antigüedad, en civilizaciones como la egipcia, la romana y más tarde la musulmana. En Egipto era Horus el que mataba a los cocodrilos del Nilo y a otros animales dañinos; en el arte romano, el emperador Constantino aparece triunfantemente en su lucha contra el dragón; y en el Islam es Khidr, el héroe musulmán vencedor del monstruo.

También es frecuente que aparezca en su función de psicopompos, es decir pesando las almas y presentándolas ante Dios en el Juicio.

  Imagen prerrománica de San Miguel, procedente del monasterio de San Miguel de Villatuerta
Imagen prerrománica de San Miguel, procedente del monasterio de San Miguel de Villatuerta
     
Angel de la Capilla de San Zenón. Mosaico paleocristiano de la iglesia de Santa Práxedes. Roma
Angel de la Capilla de San Zenón. Mosaico paleocristiano de la iglesia de Santa Práxedes. Roma
 

Sin embargo, la efigie titular del santuario de Aralar presenta una imagen mucho más original y más significativa desde el punto de vista teológico, la del Arcángel, enarbolando sobre su cabeza la cruz de Cristo. Esta imagen fue ya representada en el siglo X, en un admirable relieve prerrománico de la iglesia de San Miguel en Villatuerta, que se conserva hoy en el Museo de Navarra, y dos siglos más tarde, en la portada de la iglesia románica de Berrioplano (siglo XII). Además está relacionada con las efigies paleocristianas que en magníficos mosaicos, pueden contemplarse en sendas bóvedas de Rávena y de Roma. La primera se encuentra en la capilla archiepiscopal de San Andrés, en Rávena, en la que cuatro ángeles, surgidos desde los cuatro ángulos sostienen sobre sus cabezas un crismón, monograma simbólico de Cristo. En Roma, en la bóveda de la capilla de San Zenón, en la iglesia de Santa Prássede (muy próxima de Santa María la Mayor) se representa una escena similar en la que cuatro ángeles con los brazos alzados sujetan un busto de Cristo con orla circular.

 

     

La imagen de Aralar y las otras mencionadas va más alla, en su significado teológico que las más numerosas del guerrero venciendo al mal, representado en el dragón. Nos muestra que San Miguel vence al mal a través de la Cruz de Cristo, que muere en ella para salvar a los hombres. Así Cristo se nos presenta como el verdadero vencedor del mal y el ángel Miguel como anunciador de esa buena noticia.

  Imagen de San Miguel en la parroquia de la Purificación, de Berrioplano
Imagen de San Miguel en la parroquia de la Purificación, de Berrioplano