Inicio Santuario de San Miguel de Aralar


 

La misma diversidad de opiniones que se registra sobre la fecha del retablo, vuelve a darse entre los autores de diversas épocas a la hora de determinar su origen. Autores como Uranga e Íñiguez o Gómez Moreno afirman que está realizado en la escuela de Silos, por su parecido con la urna esmaltada medieval que se conserva en el museo de Burgos procedente de la abadía de Santo Domingo de Silos. Otros como Lojendio lo creen fabricado en Limoges. La interpretación más reciente, trazada también por Marie Madeleine Gauthier, otorga la autoría del retablo a un equipo de artistas orfebres-esmaltadores, asentado en Pamplona para realizar esta obra por encargo expreso del rey Sancho el Sabio y del obispo Pedro de París. El taller del orfebre debió contar con el trabajo de metalúrgicos, fundidores, grabadores y carpinteros y con la labor especialísima de algún maestro esmaltador venido de Limoges, que habría traído en su equipaje bloques de vidrio, coloreados de verde, rojo o turquesa intensos con óxidos de cobre, y otros vueltos opacos en amarillo con antimonio, y en blanco con estaño. Otros materiales utilizados tenían un gran valor como el oro, el cobre, el mercurio, el vidrio y los cristales coloreados y algunos habrían sido traídos de muy lejos, como el cristal de roca, procedente del Atlas africano.

 

El retablo comprende un conjunto de 37 esmaltes. La figura principal, la Virgen con el Niño ocupa el óvalo o mandorla central y se complementa con los cuatro símbolos de los evangelistas; a ambos lados se disponen simétricamente doce arcos –dos filas de tres a cada lado- que enmarcan otras doce figuras de esmalte. Entre los arcos pueden verse relieves de edificaciones que representan la Jerusalén Celestial. En la parte superior se alinean cuatro figuras más pequeñas y 16 medallones circulares –entre ellos se encuentran los huecos de los otros dos no recuperados del robo de 1979-. Diversos elementos de pedrería semipreciosa complementan el conjunto.

  Detalle del retablo esmaltado de Aralar. S. XII
Detalle del retablo esmaltado de Aralar. S. XII
 

Las piezas de esmalte son de tipo champlevé, lo que significa que el esmalte líquido fue depositado sobre unas minúsculas celdillas formadas en las láminas de cobre. El esmalte se completa en las distintas figuras con el cincelado de pies y manos y con el relieve saliente de las cabezas cinceladas, en cobre sobredorado, con los ojos esmaltados, que dan al conjunto una perspectiva extraordinaria. El primoroso trabajo de esmaltado combina exquisitamente los colores: distintas gamas de azules con el verde, el blanco, el negro y el rojo.