Inicio Santuario de San Miguel de Aralar


 

En el siglo XVIII, el prior de Belate don Juan Lorenzo de Irigoyen y Dutari, posteriormente obispo de Pamplona, se ocupó de la limpieza del frontal. En 1765 el frontal se trasladó a Pamplona donde el platero José de Jirau se encargó de limpiar los esmaltes, pedrería y piezas del mismo y lo armó, “de nuevo como antes de su cerquillo nuevo”. Con esta noticia aportada por Goñi Gaztambide se acaba con la confusión de que fue el platero Manuel Beramendi el que restauró el frontal, tal y como había escrito Arigita. Beramendi sólo hizo el grabado del frontal. También se aclara que el grabado quedó tal y como estaba, y que ni se quitaron ni se agregaron piezas, sino que se mantuvo en su disposición original y que únicamente se agregó el junquillo que rodea la obra. Esta idea la confirma un documento de 1666 en el que se contrata un retablo de madera a José de Huici e Ituren que debía incorporar el frontal en su interior “acomodando en él al retablo que oy se halla en la dicha capilla que es apostolado con una ymagen de la Madre de Dios” lo que parece confirmar que el frontal en esta fecha tenía la misma disposición que en la actualidad.

El frontal volvió a Aralar a hombros de ocho hombres que lo llevaron desde Zamarce. Ya no se colocó en la capilla del Santuario sino que se empotró en un retablo en el presbiterio de la nave central. Queda constancia de esta acción por la inscripción que figura al pie del frontal “Este precioso Retablo de Láminas de metal dorado y Esmaltado con su Ymágen de la Virgen del Sagrario de la Cathe/ dral de Pamplona, a que es anexo este Santuario de San Miguel, estubo antiguamente en la obscuridad de su Capilla, de donde/ se sacó se limpió en Pamplona y para que su vista mueba á devoción, fue colocado assi en esta Capilla mayor en el año 1765”.