Inicio Santuario de San Miguel de Aralar


 

Una tradición sostenida en ciertos datos históricos, mantiene que el lugar que ocupa el santuario, en la loma de Putregain, ha sido desde hace miles de años, un lugar sagrado para las diversas culturas. El hecho de que la sierra de Aralar albergue un amplio conjunto de monumentos megalíticos que datan de hace 5.000 años da pie a pensar que el propio lugar del santuario albergara un dolmen principal en los inicios de la historia pastoril.

 

Más tarde, la romanización asumiría el carácter sagrado de esta cumbre, mons excelsis, y construiría en este cerro, visible desde la llanura, el ara coeli, templo erigido en honor de los dioses romanos que protegían a quienes circulaban por la calzada romana que atravesaba el valle de Araquil, calzada que unía Burdeos con Astorga y que, tras atravesar el Pirineo por Ibañeta, cruzaba Pamplona e Irurzun y dejando la sierra de Aralar al norte, se dirigía hacia Vitoria. El itinerario de Antonino Pío menciona la estación de Aracoeli, el Aracelium o Aracillum de Floro y Paulo Osorio, que suele identificarse con Uharte Arakil, desde donde es perfectamente visible el enclave del ara coeli.

  Suaves y verdes proados rodean el santuario de Aralar
Suaves y verdes proados rodean el santuario de Aralar
 

Los primeros cristianos habrían tranformado en objeto de culto propio el emblemático conjunto romano y anteriormente dolménico.